Diálogo concreto repensado a campo abierto

Diálogo concreto repensado a campo abierto


Cuando la arquitecta Nadine Engelbrecht pensó en proyectar una casa para sus padres, en Petroria (ciudad tranquila, encantadora, con una historia larga, complicada y a la vez fascinante), tan solo tuvo una cosa clara: crear un espacio que su madre amara, aquel que ella soñó sin saber qué quería.


Un terreno infrautilizado de 35 hectáreas a las afueras de la ciudad, y con magníficas vistas, fue el primer paso hacia un lugar de retiro que tuviera una fuerte relación con su entorno, y cuyos espacios, incluso, abrazaran los alrededores.

Engelbrecht diseñó The Conservatory, tal y como lo bautizó, asegurándose de que se mezclara con su entorno natural. La construcción está pensada para ser habitada por tan solo dos personas, por lo que se solicitó la existencia de espacios amplios junto a los de vivienda en una sola planta. Aquellos destinados a posibles visitas se encuentran separados y no integrados en la circulación de la casa principal.

En los alrededores existen praderas naturales con cierta inclinación, aportando vistas majestuosas, las cuales dieron las pistas finales sobre el diseño mismo de la vivienda, que se encuentra parcialmente sumergida en la colina. Ciertas especies de plantas y hierbas cubren una parte del techo y la vegetación impregna el interior de la casa a través del invernadero, sin duda, la parte central y protagonista del proyecto. Los espacios habitables están orientados alrededor de éste, haciendo así un uso óptimo del campo visual.

El diseño debe ser una respuesta al contexto, al lugar y a los requisitos del cliente. Tener un estilo definido nunca sería la mejor solución para un proyecto en específico

El corazón de la casa viene definido por lo tanto por este gran invernadero, cuyas fachadas acristaladas y orientadas tanto al norte como al sur permiten singulares vistas al campo. La estructura fue diseñada utilizando los principios de construcción pasivos para así garantizar que todos los espacios interiores fueran cómodos durante invierno y verano. En los meses de calor se puede abrir una de las fachadas de vidrio (automáticas) para crear un patio techado y permitir una fluida y constante ventilación a través de toda la casa. “Esa fue la idea principal del proyecto, crear un patio interior en el centro con todas las demás estancias funcionales ubicadas a su alrededor. Este espacio de ‘patio’ generó el invernadero”, nos cuenta su artífice. Además, añade: “me encanta la puerta de acero y vidrio mecanizado que abre todo el lado norte del invernadero, sin duda, de las cosas que más disfruté del proyecto”. Aunque como comenta, justamente, aquí estuvo el mayor reto: lograr que los constructores lo llevaran a cabo.

Ladrillos, acero y concreto, materiales que definen el concepto y que destacan por su durabilidad y bajo mantenimiento.

Engelbrecht es una fiel creyente del diseño sostenible. “Creo que todos los proyectos deben diseñarse para funcionar con métodos de calentamiento y enfriamiento pasivos. El uso de las condiciones ambientales y los materiales locales de fácil acceso son una excelente combinación y asegurará que una casa sea cómoda y apropiada para su contexto”. De esta manera la paleta de los materiales que se usaron destaca sobre todo por su durabilidad y bajo mantenimiento, e incluye cemento, ladrillos, acero y concreto, reafirmando de esta manera que “estos siempre estarán influenciados por el costo, la disponibilidad, el lugar y las ideas de los clientes”. El uso industrial de los materiales de construcción no se queda ahí y se extiende hasta los armarios interiores, las alacenas y la cocina.

El dormitorio principal se encuentra en el lado oeste de la casa, desde donde se pueden observar las aves en el dosel del árbol y las vistas del atardecer.

Casi todos los espacios permanecen orientados hacia el norte con voladizos óptimos para garantizar el confort climático a lo largo de las estaciones.

El gran patio colgante y las persianas de madera ayudan a eliminar el sol no deseado de la tarde.

Al ingresar al invernadero, un piso de vidrio permite vislumbrar la bodega que se encuentra debajo, accesible solo a través de una trampilla perfectamente integrada.

Ubicación: Pretoria, Sudáfrica | Arquitecto: Nadine Engelbrecht  | Constructor: Hans Boersema Boukontrakteurs | Área total: 590 m2 | Área del lote: 35 ha